Por qué se liofilizan los péptidos
En la liofilización la disolución se congela y el agua se retira por sublimación al vacío, sin pasar por el estado líquido. Queda una torta porosa y seca en la que la hidrólisis del enlace peptídico y el crecimiento microbiano quedan detenidos por falta de agua libre. Por eso un péptido en esta forma se mantiene estable durante meses o años.
Viales sin abrir
- A corto plazo (semanas): frigorífico, 2–8 °C.
- A largo plazo: congelador, −20 °C o menos.
- Siempre: protegidos de la luz, en la caja original, y en seco.
Más que la temperatura mínima alcanzada, lo decisivo es su constancia. No almacene los viales en la puerta del aparato: allí la temperatura sube cada vez que se abre. Los congeladores con descarche automático calientan el compartimento de forma periódica, por lo que para plazos largos conviene un modelo sin ese ciclo.
Luz, oxígeno y humedad
La luz y el oxígeno favorecen la oxidación de residuos sensibles como metionina, cisteína o triptófano; el cartón original y un tapón intacto bastan como protección. La humedad es el factor crítico, porque el polvo es higroscópico: el agua que absorbe reactiva los procesos que la liofilización había detenido. Un vial sellado se mantiene hermético, de modo que el riesgo aparece al abrirlo.
Antes de abrir el vial
Lleve el vial por completo a temperatura ambiente antes de perforar el tapón. Un vial frío está por debajo del punto de rocío del aire del laboratorio, de manera que la humedad se condensa sobre el vidrio y sobre el propio polvo. El agua así incorporada acelera la degradación y falsea cualquier pesada posterior, ya que el peso registrado la incluye.
Material en disolución
Cuando un liofilizado se disuelve en el laboratorio, la escala de tiempo cambia y la estabilidad pasa a contarse en días o semanas. La disolución se conserva en frío, entre 2 y 8 °C, protegida de la luz y dentro del periodo que respalden los datos de estabilidad del péptido correspondiente. Conviene evitar los ciclos repetidos de congelación y descongelación, porque cada uno concentra los solutos y expone la molécula a la interfase entre hielo y agua. Los disolventes figuran en la categoría Accesorios, entre ellos el agua bacteriostática.
Cómo reconocer una pérdida de calidad
La decoloración del polvo, una torta colapsada o pegajosa y la turbidez tras la disolución son indicios de entrada de humedad o de descomposición. Un residuo vítreo en lugar de una torta porosa apunta a que el material superó su temperatura de transición vítrea durante un almacenamiento demasiado cálido. Ninguno de estos signos es cuantitativo: solo un análisis por HPLC vuelve a medir la pureza. En caso de duda, no siga utilizando el material e indíquenos de qué producto se trata.
Errores frecuentes
- Abrir el vial frío y dejarlo destapado durante la preparación.
- Guardarlo en la puerta del aparato o pegado a la pared del evaporador.
- Retirar la etiqueta del vial o desechar la caja exterior con los datos del producto.
- Congelar y descongelar varias veces la misma alícuota.
- Comparar el valor de pureza de un vial con el certificado de otro producto.
La denominación impresa en la etiqueta del vial permite localizar en el área de laboratorio el certificado de análisis correspondiente, si ya está publicado, o su estado «pendiente»; qué significa cada valor lo explica la guía sobre pureza e impurezas.
Lo que ocurre antes de que el vial llegue al frigorífico se describe en la guía Envío y embalaje.